Roger Safont – Circuito de Jerez. ¿Bajas a Jerez? -Sí, el lunes.- ¿El lunes? ¿Pero qué dices? ¡Si las carreras son el domingo! ¿Tú estás bien? Está claro que decir que bajas al circuito de Jerez el día después del GP de España suena, cuanto menos, bastante raro, pero si a continuación añades que vas a probar la RSV4, las cosas ¡cambian mucho!
Así que a primera hora de la mañana y con la maleta llena hasta los topes con el mono, las botas, los guantes y el casco, embarcamos en un avión rumbo a Jerez listos para probar una auténtica moto de SBK. Escribo en plural porque además de los otros periodistas de la prensa especializada, yo bajé a Jerez con mi compañero para rodar un video que dentro de muy poco os ofreceremos. De momento os doy estas pinceladas escritas y unas cuantas fotos en plena acción.
Por cierto, mientras íbamos en el autocar camino al circuito nos cruzamos con un buen grupo de moteros que regresaban a casa, los últimos testigos de unas carreras que desde luego no decepcionaron. El Mundial está ¡al rojo vivo!
Ya en el circuito y con unas ganas increíbles de subir a la moto, nos encontramos con la protagonista de la prueba, la Aprilia RSV4, en el box número 1. ¡Qué os voy a decir! Sinceramente es única, al verla flipas y es que directamente te transmite el más puro estilo motard y racing. Afilada, agresiva, bonita, lo tiene todo y eso que ni siquiera ¡habíamos subido a ella!
Quizas el único «pero» que podemos encontrar es que se trata de una moto monoposto pero también es cierto que se trata de una moto de carreras. Está claro que el afilado colín y la ausencia de estriberas para el acompañante terminan de darle un toque aún más radical y de uso exclusivo de lo que ya de por sí es.
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Emocionados y entusiasmados por el rugir de su motor, nos enfundamos el mono con unas ganas increíbles de subir y comenzar a descubrir sus posibilidades en el medio para el que ha nacido, el asfalto de un circuito. Tras un par de tandas de espera llegó la hora de la verdad y pasar de ser un mero espectador a convertirnos en piloto de la RSV4.
Ah! ¿Sabéis con quién compartimos pista probando la Aprilia? Nada más y nada menos que con Héctor Barberá. Además en la foto seguro que reconoceréis a alguien más porque también subieron a la moto Marc Martí y Desirée Ndjambo. Terminada la prueba tuvimos la oportunidad de sentarnos en la misma mesa que Héctor y almorzar con él en el hospitality de Aprilia. Vaya tela, cómo entraba a curva con la RSV4, no comment. Aquí tenéis algunas fotos suyas.
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Hecho este inciso y volviendo a pista, llegó nuestro turno e inmediatamente, en cuanto te subes a la moto, queda patente que su posición de conducción tiene un tremendo estilo racing, haciendo que vayas de puntillas si mides menos de 1,80 m. Por otro lado es muy pequeña, así que si te quieres acoplar bien tendrás que replegarte bastante si mides más de ese 1,80 m . Pero esta circunstancia se transforma en ventaja si lo que pretendes es darle al mango y exprimir todo su potencial, especialmente en circuitos, ya que te hace ir sobre el manillar con casi todo tu peso y desde luego, su elevada postura te ayuda en curvas.
Tras completar una quincena de vueltas -que supieron a muy poco- las prestaciones de esta RSV4 y su comportamiento quedaban bien claros. La RSV4 es una moto con un gran motor, desde abajo tira muy bien si llevas la marcha adecuada; a muy bajas vueltas se queda un poco colgada, notándolo especialmente si sales de una curva de segunda en tercera o cuarta, pero a partir de las 4.000 o 5.000 vueltas empieza a tirar como un demonio hasta las 12.000 indicadas, sin titubeos ni baches significativos.
Además tenemos tres mappings disponibles: una posición Road, adecuada para lluvia o para rodar por ciudad. Entrega 40 cv. menos y además lo hace de forma muy domesticada. Para mí un poco aburrida, en este caso se nota la ausencia de carácter, aunque nos ayudará en caso de muy baja adherencia.
La posición Sport tiene capada las tres primeras marchas, hasta aproximadamente las 7.000 rpm., así que si realmente le quieres sacar rendimiento al motor más vale que te olvides de ella a la que le hayas cogido el «truqui» a la moto ya que si sales de curva a fondo aprovechando este mapping capao, a las 7.000 o 8.000 vueltas la potencia entra de repente y la moto pega un brinco importante y estas cosas, saliendo de curva, son experiencias que más vale no vivir muy a menudo.
Evidentemente con la posición Track es con la que nos encontramos más a gusto. Aquí es donde la moto se siente fina, dura, fuerte, progresiva… Es donde puedes confiar siempre en el empuje brutal de este tetracilíndico tan especial, porque empujar ¡¡Empuja y mucho!!
Unido al rendimiento del motor va ligado el comportamiento del chasis y en este caso, Aprilia ha hecho un trabajo realmente fino. El chasis de la RSV4 se muestra especialmente rápido al entrar en curva, es muy estable, y si sales fuerte, estrujando el gas a fondo, en recta es muy estable aunque, en nuestro caso, el amortiguador de dirección de mi unidad necesitaba algún pequeño ajuste. En relación al amortiguador de dirección, y en cuanto lo apretamos a tope, cumplió con su función y la moto dejó de bandear al acelerar sin compasión al principio de rectas (cuando la rueda de delante tiene menos peso). En cuanto a los cambios de dirección, de lado a lado de la moto, excelente en rapidez y en estabilidad.
Este es el video de la prueba:
Como podéis ver, la Aprilia RSV4 es una bestia difícil de exprimir al completo pero que te hace disfrutar como un crio si lo intentas. Así que ya sabes, si te gusta la velocidad y las superdeportivas no te queda otra opción. ¡La tienes que probar!
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